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miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL PASO POR LA PRÁCTICA DOCENTE DE JESICA SUGASTI, 3º 2ª

Mi paso por la práctica docente

En mi memoria queda marcado el período de mi primera práctica dentro de la Escuela Nº 53 de Monte Chingolo.
Comenzamos la práctica docente con el profesor Palma, en el instituto Nº 11 de Lanús Este. Éramos tantos en el curso que el profesor decidió dividirnos en dos, porque se le complicaría más tarde irnos a ver a todas, unas quedaron los Lunes y otras los días Miércoles, este día me tocó a mi junto a mi pareja pedagógica Marisa Ramírez.
El profesor había tomado dos colegios posibles para hacer las practicas, uno era privado…… y el otro del estado, la Escuela Nº 53.
Nosotras nos adelantamos y le dijimos que nos designe la Escuela Nº 53, porque nos daba pavor una privada. Por suerte accedió y allá fuimos.
Los nervios y la ansiedad se apoderaban de nosotras. Era todo un caos, porque teníamos que correr de nuestros trabajos, llevábamos dos mudas de ropa, libros y las cosas del profesorado, porque salíamos de la Escuela y teníamos que volver a correr para llegar al profesorado en horario.
Llega el momento en que vamos al Colegio.

Ingresamos al establecimiento a las 12:45. Esperamos en el hall para ser atendidas por la Señora Directora.
Nos recibe, saluda, y nos deriva a cada grupo pedagógico a un curso.
Nosotras fuimos las últimas en ser derivadas.
Una vez que todos los alumnos saludaron a la bandera y a los docentes pasaron cada cual a su respectivo curso, se acerca la Directora y nos comunica que nos iba a tocar 3ºD con la Señorita Mariela. Al ser las últimas en derivar nos contaba que el grado que nos iba a tocar estaba muy trabajado y que la docente era excelente, cosa que ya nos dio un poco de miedo…
Estábamos yendo hacia el aula y vemos que una maestra llevaba de la mano a una alumna para hablar con la Directora. Había sucedido que la docente estaba citando a los padres de la alumna y nunca respondían a los llamados. En el momento en que vemos a la maestra traer a la alumna de la mano muy enojada, pensamos: está loca para traer a la nena así. Se ve que ya no daba más de citar y citar a los padres y no recibía ninguna respuesta. Tampoco era la forma, pero cada uno con sus humores, pienso.
Era Mariela, nuestra Docente. Cuando nos dice la Directora que ella era nuestra Docente, más miedo nos agarró… Pero al presentarnos, fue muy amable y amigable con nosotras, nos hizo entrar al aula.
Los chicos nos saludan y le contamos quiénes éramos y qué veníamos a hacer. En ese momento surgen preguntas como: ¿van a ser nuestras maestras?, ¿Cuánto tiempo se quedan?, etc...
Los chicos nos dieron una buena bienvenida, y nos tenían el mismo respeto que a su maestra. Las preguntas eran interminables, entonces dije…
-Bueno se termina la charla para que la Señorita Mariela pueda comenzar la clase.
Se quedaron calladitos y cada tanto se daba vuelta para mirarnos.
Comienza la clase de Prácticas del Lenguaje.
El tema era: “El uso de la coma”.
La docente lee un cuento y luego hace muchas preguntas para ver sí entendieron la lectura y sí todos prestaron atención. La docente exprime todo el cuento hasta que no sale más jugo. Y comienza la hora de que participen todos y realicen la tarea.
Después, les dice que armen oraciones contando el cuento, que ella las va escribiendo en el pizarrón. Morena, comienza a dictar la primera oración. La segunda también quería ser ella en decir una oración, y la maestra dice que todos deben participar.
De a poco entre todos armaron seis oraciones con los hechos ocurridos en el cuento. Eso sí, no había que repetir palabras, saber dónde usar la coma, y había que suprimir, para que la oración no sea tan larga. Verdaderamente la docente trabaja mucho con los chicos, hace que todos participen en su clase y relaciona todo con temas ya vistos.
Los alumnos hacen la clase, la maestra sólo da la consigna y ellos solos salen a flote. Todos opinaban y todos querían opinar.
Llega la hora del recreo y la maestra ordena a uno de sus alumnos que vaya a tocar la campana para que todos salgan. Los niños juegan con bolitas, figuritas, pateaban tapitas y las niñas al elástico, la rayuela, etc.
Termina el recreo y todos vuelven al aula.
La Señorita Mariela pide a todos que le llevaran los cuadernos para que los pueda corregir. Los alumnos se ordenan en fila y entregan sus cuadernos. Muchos volvieron a sus bancos porque la maestra les dijo que ella así no había escrito en el pizarrón. La docente al terminar con su labor nos comenta que prefiere no dar tarea para casa porque de esa manera los alumnos trabajan en la clase y ella puede hacer un seguimiento de cada uno, sin pensar que podrían hacerle la tarea los padres.
Nos pareció una buena táctica para nuestro futuro.
Todo esto es solo una hora y media de clase, sí tengo que contar el mes que estuve ahí no término hasta dentro de un año jajaja…
Llega el día que tenemos que dar la clase. A Marisa le toco dar Prácticas del Lenguaje y a mi Matemáticas. Lo malo fue que tuvimos que faltar. Todos los días eran un caos por todo lo que teníamos que hacer antes de ir al colegio, este fue el peor.
Yo soy niñera, cuido a mi primita desde los cuatro meses de vida, ahora tiene cuatro años y va al jardín. Antes de ir al colegio la tengo que llevar al jardín que me queda totalmente en contra mano. Me cuesta horrores levantarla de la cama, ponerle el uniforme, PEINARLAAAA, pedirle que por favor almuerce, lavarse los dientes, etc.
Este día creo que fue el peor tanto para Delfina como para mí. Ya se acercaba la hora para que el remis nos venga a buscar para ir al jardín, estábamos listas y pasó lo peor. La muy malcriada, se enojó conmigo porque le estaba diciendo que termine de comer que ya llega el auto, y me tiró la Coca Cola encima y me mojo toda, el delantal, el pantalón y para colmo no tenía otra ropa ni otro delantal para ir a dar mi clase. De la impotencia me largué a llorar como una nena de 4 años, y llamé a Marisa para avisarle lo ocurrido. Obviamente me tranquilizó, pero no paraba de reírse la muy malvada.
No me podía enojar con mi bebé, igualmente no le hablé hasta el otro día jajaja…
Cuando se despertó al día siguiente me pidió perdón, pero el caos de no querer cambiarse, peinarse, etc volvió y nunca terminó. Pero por fin pudimos dar la clase.
Los chicos estaban ansiosos porque querían que les demos clase. Nos prestaron mucha atención y se portaron más que bien.
Yo tenía que dar multiplicación mental por 10, 100 y 1000, y para ello llevé un juego con cual se divirtieron y participaron todos, hasta los más tímidos. La maestra me felicitó, me escribió una nota en el informe que me hizo llorar.
Comencé con esta carrera solamente por estudiar algo, no para ejercer, ni para vivir de esto, pero con las prácticas que tuve me doy cuenta que sí estoy para esto, que me gusta, que me llena de alegría estar en el aula, saber que la educación de muchos alumnos depende en parte de mí, cosa que me da mucho temor.
Hoy me siento muy contenta por lo que elegí, me siento a gusto con la carrera docente.

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