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miércoles, 23 de noviembre de 2011

CRÓNICA DE PRACTICAS - VERÓNICA VERGARA - 3º2ª

El 23 de Agosto del 2011 comencé el segundo cuatrimestre de las Prácticas en la Escuela Primaria n° 10 de Lanús.
El lugar era el mismo donde había hecho las prácticas el cuatrimestre anterior, solo cambiaba el ciclo. La semana anterior la profesora prácticas, nos había citado en el instituto para comunicarnos los cambios que habría en esta nueva etapa y cuáles eran los objetivos que debíamos lograr en el transcurso del cuatrimestre, en ese encuentro también la profesora nos pregunto en qué año queríamos estar.
Cuando la profesora me hizo esta pregunta a mí, lo primero que le pedí fue que me cambiara de pareja pedagógica .El cuatrimestre anterior no había logrado en ninguna ocasión ponerme de acuerdo con mi compañero, yo desde el principio había notado que él había tomado a la práctica sin ningún compromiso y termine comprobándolo el primer día en que tenía que empezar a dar sus clases y no se presento en la escuela, yo no estaba enterada de su ausencia y tampoco la maestra. Esa tarde no tuve más remedio que escuchar desde que entre hasta que salí de la escuela, las quejas sobre de mi compañero.
El problema no termino allí, mi compañero no solo falto ese día sino que también los dos días siguientes .El día que finalmente se presento a la escuela a dar su clase ,lo hizo de forma totalmente improvisada, por lo cual no solo tuve que volver a escuchar las quejas de la maestra titular sino las de dos señoritas más.
En más de una ocasión tuve que escuchar a las maestras decirme que mi pareja pedagógica se había presentado a dar las clases sin la preparación necesaria y que no aprobaría la práctica.
Lo más raro de esta situación es que en ningún momento las señoritas se quejaron directamente con él…
Este y otros motivos más me habían llevado a tomar la decisión de hacer en el segundo cuatrimestre las prácticas, CUESTE LO QUE CUESTE, SOLA.
Al momento de elegir en qué año iba hacer la práctica, estaba muy indecisa, no sabía si tomar 2do o 3 er año. Finalmente me animé y le dije a la profesora que iba a elegir 2do año.
El martes 30 de Agosto, nos reunimos con la profesora en la puerta de la escuela N° 10 , ese día tuvimos que esperar casi una hora para ir los salones, porque primer y segundo ciclo estaban en el s.u.m, viendo la obra Juanito Laguna, lamentablemente no pudimos ver el comienzo de la obra porque entramos tarde a la escuela. Al finalizar la obra los chicos salieron al recreo y finalmente ingresamos a los salones.
Al llegar al salón de 2 do me presente con la señorita Claudia, ella me miro con asombro y me dijo que tomará asiento donde quería.
Me senté en una de las mesas del fondo del salón, luego de varios minutos la señorita Claudia me pregunto mi nombre y me presentó con los chicos.
En ese momento me sentí tan rara, no solo porque la maestra me había llamado y presentado como una señorita, sino porque también varios chicos me habían llamado así.
Por ratos tenía la sensación de que a quien le hablaban no era a mí. Con el correr de las horas me fui acostumbrando al grupo y a que me llamen “ Seño”.
Durante la primera hora de clase los chicos escribieron en sus cuadernos como pudieron de que se trato la obra “Juanito Laguna”, yo sentí que en ese momento podía hacer algo más que observar, así que empecé, sin pedirle permiso a la señorita Claudia… a recorrer los grupos y ayude a empezar la redacción de la historia a todos los chicos que pude. Por suerte a la señorita Claudia no pareció molestarle lo que hice.
En la siguiente hora los chicos tuvieron Matemática, estaban aprendiendo a dividir a través de repartos. A los chicos les costó mucho resolver los problemas que la maestra había escrito en el pizarrón, porque no contaban con material concreto lo que les dificultaba la resolución.
Durante la hora de Matemática también me acerque a los grupos a ayudar a los chicos.
El grupo de 2do año es grande, son 28 chicos, algunos no están totalmente alfabetizados, por lo que demandan más atención, cuando esta demanda no es atendida los chicos comienzan a dar vueltas por el salón o a molestarse entre ellos, generalmente estos chicos se van de la escuela sin haber escrito nada en sus cuadernos.
Antes de que llegue el horario de salida me acerque a la señorita Claudia y le pedí los temas tal como había dicho la profesora. Claudia me entrego una hoja con los temas y me dijo que si había alguno que no gustara, que le avisara así lo cambiábamos. Aunque no me gustaran los temas, obviamente no se lo iba a decir, porque donde manda capitán no manda marinero…
Los temas que me dio fueron, la poesía, el cuento, sinónimos, antónimos, las plantas y sus partes, situaciones problemáticas, cuerpos geométricos y medios de transporte.
Convenimos que daría mis clases, siguiendo tal cual el orden de temas que me había dado ella.
Era la primera vez que iba dar esos temas y no sabía si me gustaban o no pero lo que si sabía era que iba a tener mucho trabajo para preparar mis clases.
El martes siguiente volví a la escuela a hacer la observación y le mostré a la señorita Claudia los borradores del plan de clases sobre la poesía, ella me los aprobó y me dio algunas sugerencias.
La señorita Claudia hablaba poco, en realidad hablaba solo cuando yo le hablaba, generalmente yo le preguntaba cosas sobre el grupo y como hacia cuando algún o algunos chicos no querían trabajar en clase. En realidad en ninguna de nuestras breves conversaciones me dio una respuesta a esta pregunta.
Ese martes, Tiziano, uno de los chicos de 2 do, se puso a llorar porque iba a tocar el timbre de salida y el no había copiado la tarea en su cuaderno, me acerque a la señorita y le pregunte si podía copiarle la tarea, la señorita me contesto que no, porque Tiziano siempre hacia lo mismo y me comento que ya había hablado con la madre. Esta respuesta al principio me pareció chocante pero la acepte porque no me quedaba otra opción, yo quería hacer algo por Tiziano, quizás copiarle la tarea no era lo mejor, pero era todo lo que podía hacer en ese momento.
Me quede con un sabor amargo en la boca, Tiziano no era el único chico, que se iba a su casa sin la tarea copiada y que durante la clase no participaba, también estaban Lucia, Lucas, Mirko, Paul, Lautaro, Milagros, Celeste, Melanie y Sofía.
Esa tarde me fui de la escuela pensando que podía hacer, cuando diera mis clases para que estos chicos participen en las actividades y que al menos copiarán la fecha y el título de las actividades en sus cuadernos.
Luego de ir a observar durante tres martes, el 21 de Septiembre di mi primera clase, el tema fue la poesía ese día di solo una hora de clase porque, en la 2da y 3era los chicos tenían plástica y como era el día de la Primavera en la última hora la señorita había programado hacer el festejo en el patio de la escuela.
Al finalizar mi primera clase, sentí mucha satisfacción, pero también alivio.
El grupo era muy demandante y durante la clase tuve miedo que se desbordara, pero por suerte no paso nada.
A la noche cuando llegue a mi casa, me puse a pensar en cómo había dado la clase y me di cuenta que en el desarrollo de la clase, tuve que hacer varios ajustes y no logre que Tiziano y Lucas escribieran en sus cuadernos, pero por ser la primera clase con mi nuevo grupo, no había estado tan mal.
El martes siguiente di mi segunda clase en 2do C, durante la semana prepare todo lo necesario, asegurándome varias veces de que no me faltara nada. Llegue a la escuela con bastante tiempo como para preparar tranquila el salón, ya que había planificado empezar la clase leyendo un cuento para lo que me pareció oportuno pedirles a los chicos que se sienten en el suelo sobre una manta que había llevado.
Lamentablemente esta no fue una buena idea, los chicos de 2do no solo hablaban más que cuando estaban sentados en sus bancos, sino que empezaron a darse empujones, a cargarse y a darse alguna que otra piña, ya era demasiado tarde para pedirles que vuelvan a sus lugares y así poder comenzar la lectura del cuento, en ese momento sentí unas terribles ganas de salir corriendo del salón, pero me contuve y trate como pude de seguir con la clase.
Luego de convertirme durante varios minutos en árbitro de un ring, pude empezar la lectura, pero no sin antes colocar en la puerta del salón un cartel de no interrumpir, en varias ocasiones habían entrado al salón, desde la directora hasta un vendedor de libros, sin golpear la puerta, y no quería que nadie rompiera el ansiado clima que al fin había logrado.
Pero en este caso fue en vano ,porque tuve que interrumpir varias veces la lectura, para pedirles a Kevin y a Lucas que estaban dando vueltas por el salón que se sentarán, cuando al fin pude retomar la lectura, entre párrafo y párrafo escuchaba algún que otro ¡Aburrido! !Que Aburrido!
Con el ánimo destrozado termine como pude la lectura, evidentemente no había sido acertada mi elección, porque cuando les pregunte si el cuento les gusto, me contestaron que ¡No!
La respuesta del grupo me desoriento muchísimo y tuve pánico de seguir dando la clase .Y me preguntaba en que había fallado, el cuento era corto, pero no lo elegí por eso, sino porque cuando lo había leído por primera vez me había gustado mucho y pensé que a los chicos también, es más se los leí, como a mí me hubiera gustado que me lo leyeran y les mostré todas las imágenes, como hace la profe Petit, cada vez que nos lee un cuento, pero nada funciono.
Después de pedirles que vuelvan a sus lugares y entregarles a cada uno una fotocopia con varias escenas del cuento, para que ellos escriban como pudieran lo que veían en las imágenes, empecé a recorrer los grupos y observe, que si bien hubo chicos a los que no les gusto para nada el cuento, hubo otros a los que sí, que hicieron la actividad que les propuse y hasta hicieron un dibujo del personaje que más les gusto. Y si antes me había puesto un poco triste, ver el cuaderno de Zoe me hizo muy feliz.
La siguiente hora di Ciencias Naturales y en esta clase no acerté en nada, aunque la señorita Claudia me había aprobado la planificación, en la práctica el modelo no funciono, el grupo se desbordo por completo y justo cuando la profesora de Prácticas fue a observarme.
Por supuesto la profesora me desaprobó la clase y a mí el alma se me vino al piso…
Lo único que deseaba en ese momento era que tocara el timbre de salida, para irme corriendo de la escuela, la clase había sido un desastre, no logre tener dominio sobre el grupo y para colmo la profesora me había desaprobado.
Ese día llore por todo lo que me había salido mal y me pregunte varias veces ¿si realmente podía ser maestra?
No sabía con quien hablar y tampoco como explicar cómo me sentía, mí tropezón no solo había terminado en caída, sino que también hasta podía perder un año de la práctica, un año en el que me había esforzado mucho y en el que había dejado muchas cosas de lado.
No era fácil el grupo que había elegido y si lograba pasar todos los obstáculos y mi tarea estaría cumplida, pero ¿como lo haría?
Luego de varios días obtuve la respuesta a mi pregunta y si fue la que esperaba .Yo si puedo y Quiero ser maestra y lo más importante es que me permito equivocarme por estoy aprendiendo.
Con mucho entusiasmo pero teniendo en cuenta mis errores comencé a planificar los temas para la próxima semana.
El martes siguiente comencé la clase dando situaciones problemáticas, para lo que prepare un bingo con las tablas hasta el 9.Durante las observaciones note que los chicos tenían dificultad para acordarse de las tablas y me pareció una buena idea que las aprendieran a través de un juego. Esa tarde todos participaron del Juego hasta Lucas y Kevin, la mayoría de los chicos al completar sus cartones venían a pedirme más para seguir jugando y aunque todos estaban contentos con el juego en ningún momento la clase se desbordo. Lamentablemente la señorita Claudia no permitió que los chicos siguieran jugando en la siguiente hora, según ella para que no se “dispersaran” también estaba muy preocupada en que los chicos escribieran algo en sus cuadernos.
Las siguiente dos horas eran de Prácticas del Lenguaje y los chicos estuvieron trabajando con sinónimos, para dar este tema prepare un dominó de sinónimos, en esta clase también participaron todos los chicos y yo de poco iba conociendo en profundidad al grupo, me iba dando cuenta de lo que les gustaba y los entretenía y de lo que no.
Antes de que toque el timbre de salida les dije a los chicos que me iba muy contenta a mi casa porque habían trabajado muy bien y como agradecimiento les leí un cuento.
Esa tarde me fui tan feliz de la escuela que no dude en que había elegido la carrera correcta.
En cada clase me sentía más cerca del grupo y más segura de mi y esto me daba muchas ganas de volver la semana siguiente.
Los chicos de 2 do C no dejaban de sorprenderme, el día que di cuerpos geométricos, en realidad no sabía bien por dónde ni cómo empezar, le había presentado la planificación a la profesora y ella me la había aprobado, pero a veces llevar a la práctica lo planificado no es tan fácil… y menos para un aprendiz.
Así que tome coraje y llegue a la escuela con todo lo necesario para trabajar, me pareció que lo más adecuado para este tema era la construcción de los cuerpos, para lo que lleve varillas y plastilina .Al principio no sabían cómo usar los materiales y los chicos que nunca trabajan en la clase ni copiaban la tarea en sus cuadernos, fueron los primeros que lograron construir los cuerpos y no solo eso, al terminar se ofrecieron a ayudar a sus compañeros.
Kevin, Tiziano, Milagros y Lucas fueron los primeros en terminar y yo me sentí tan orgullosa de ellos y de mí, que no entraba en mi cuerpo tanta satisfacción.
Lo había logrado, me costó mucho trabajo, pero al fin había logrado que todos los chicos participaran de la clase.
El último día que fui a dar la práctica terminé con el tema de los cuerpos geométricos y empecé con medios de transporte, la actividad final de este tema era ir al patio con los chicos a dramatizar el tránsito vehicular, a la señorita Claudia esta idea no le gusto mucho, por lo que los chicos estuvieron solo 10 minutos en el patio.
Conocí poco a la señorita Claudia, no puedo decir que sea mala o buena, lo único que no espero con el tiempo es en convertirme en el reflejo de lo que no me gusta.
De este primer año de la Práctica en el aula, me llevo muchos buenos recuerdos y también de los otros, me llevo 28 miradas y más de 100 besos y abrazos, me llevo en el corazón lo que había esperado durante tanto tiempo.

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