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martes, 22 de noviembre de 2011

CRÒNICA DE PRÀCTICAS - 3RO 2DA

Escuela Nº 53 “Malvinas Argentinas”,22 de Junio de 2011.
Cuarto grado compuesto por 23 alumnos, 16 varones y 12 nenas.
Mi primera práctica, nervios, ansiedad, alegría, felicidad un gran combo.
La directora de la escuela nos llevó junto con mi pareja pedagógica al aula. Sobre la maestra, era demasiado amable y agradable con la directora.
Me presentó con los nenes y les explicó quién era, me senté entre ellos, al fondo del aula. Los nenes me miraban y se reían tímidos, era recíproco.
De a poco fue fluyendo esa timidez.
La maestra dio una clase de Ciencias Naturales, Tema: Las condiciones que necesita un ser vivo. Timbre 14:50 hs, recreo.
Los nenes realizan su tarea de forma armoniosa, la seño prende la radio y la deja con volumen medio de fondo.
Llegó la hora de salida, el timbre sonó 16:50 hs, los nenes acomodan todo en total tranquilidad, miro a la seño, su cara y cuerpo expresaba cansancio.
No hubo intercambio de palabras con la seño en todo el día, solo recibí el saludo de despedida.
Segundo día: ya los nenes me saludan, otros se animan a darme un beso y los más extrovertidos hacen preguntas.
Comienza la clase, con la explicación del tema a trabajar, los guía de cómo hacer las consignas deseadas por ella.
La seño toma asiento en su escritorio, todo era un gran silencio, todos trabajaban en armonía.
Los nenes me sorprendieron, todos trabajaban, se prestaban cosas, hablan sí, pero, en voz baja.
Entonces decido observar a la seño, la observé determinadamente esperando ver como se desenvolvía, ella se recostó sobre la silla y miraba fijo al grupo. Pasaban los minutos y ella no se movía los nenes seguían trabajando normalmente.
La miro a mi compañera, y con sólo la mirada hice que ella mire a la seño, nos sonreímos,” qué mal pensaba que sos me dijo”, me sentí mal.
De repente, a una nena se le cae la carpeta, fue instantáneo, clavé la mirada hacia la seño, ella se sobresaltó y miró a todos lados y nos miró, lo único que hacer fue hacerme la desentendida y miré a la nena a quién se le había caído la carpeta.
Me quedé helada, no lo podía creer. Tuve sentimientos encontrados.
Tercer día: la clase fue muy dinámica, los nenes realizarían una experiencia en el aula, ella los guiaba.
El malestar y mal humor se notaba cada vez más, ella ya irritada y molesta, retaba a los nenes por cualquier cosa.
No sabía qué hacer, estaba incómoda y me sentía mal ante la situación en la que estaba viviendo.
La seño por suerte, pidió que ayudara a los grupos, feliz me levanté. El tiempo que faltaba fue más ameno.
Por suerte, el día había terminado, la angustia seguía pesando en mí, saludo a la seño y en su rostro solo reflejaba; cómo describirla, es tan difícil…
Solo pensaba y pensaba en la situación, no la estaba pasando bien.
Cuarto día: me entero que ella trabajaba a la mañana en otra escuela y tenía un primer grado. Mi angustia crecía.
¿Yo, qué podía hacer?
El día transcurrió como de costumbre. La seño indicaba a los nenes qué hacer y se sentaba en su escritorio…
Quinto día: ya con naturalidad la seño toma una gaseosa que tenían en el escritorio y saca de su bolso algo y lo toma, se sienta en su escritorio y lo de siempre, no dejaba quieto sus piernas, pero, nuevamente le venció el sueño. Los nenes seguían trabajando naturalmente; comprendí entonces que ellos estaban acostumbrados y naturalizaban esa situación.
De tanto en tanto, se sobresaltaba, pero, ya no le interesaba.
Sexto día: los nenes concurren una vez a la semana a biblioteca, donde trabajan leyendo libros como cuentos, fábulas, poesías, el tema que estaban trabajando era la radio.
Cuando la seño en conjunto con la bibliotecaria, organizó los grupos, repartieron los libros y copias porque los libros no alcanzaban para todos.
El grupo estaba feliz aceptaban realizaban todo lo que se les pedía.
La bibliotecaria, una señora aún mayor que la seño, estaba incomoda y sin reparo lo demostraba.
La seño se ubicó frente mío, se sentó y comenzó a mover las piernas, la bibliotecaria se paseaba por los grupos, ayudaba a los nenes con consejos y entre ojos observaba a la seño, sí, la seño estaba dormida, la cara de la bibliotecaria se transformó.
Yo pedía que me trague la tierra. Una situación difícil, lo único que deseaba era que terminé la hora. Los nenes estaban activos con inocencia y alegría imitaban a los locutores de una radio leyendo cada uno el párrafo que les tocaba.
Sonó el timbre, la seño se sobresaltó y disimuladamente reunió a los nenes dirigiéndolos hacia el recreo.
Terminó la odisea, pensé, pero, no la bibliotecaria abruptamente sacaba los libros de las manos de los nenes, sin desestimar que dejaba con la palabra en la boca a los nenes, los más osados se animaban y decían: “Seño, no terminamos, nos falta poco”.
Sin respuesta la bibliotecaria seguía juntando los libros.
Intervino la seño: “siguen la semana que viene”.
Los nenes resignados salían, se respiraba aire de inquietud y desolación.
Era recreo: todos olvidan el momento y salen contentos al patio.
La bibliotecaria ordenó todo, acomoda las sillas, la seño abandona el lugar con un saludo. Sólo se respiraba silencio y armonía…
Ultimo día de observación.
Séptimo día: Área: Lengua y Literatura. Tema: sustantivos, adjetivos, adverbios y verbos. Mi primer plan de clases, aprobada previamente por la docente y la directora.
A mi profesor de prácticas desde el día que nos llevó a la escuela no lo ví, más. La directora se encargó de tomar la asistencia, en mi clase y la que me evaluó fue la seño, recibí de la escuela contención ayudándome en todo.
Me centré en el aula y comencé contándoles un cuento, el corazón me latía tan fuerte que pensé que se me salía del pecho. Todas esas caritas me prestaban atención, me relaje y la lectura salió más fluida.
Cuando terminé la lectura, la seño aprovechó y dijo enseguida vuelvo, los nenes antes de que comenzará estaban dispersos y charlatanes y llevó unos minutos calmarlos, era raro, pero bueno, es normal.
Cuando la seño se va antes de cerrar la puerta con voz fuerte, dijo: “ se quedan sin los dos recreos, y sin protestar ustedes ya saben…”cerró la puerta y se fue. Me quedé helada.
Miro a los nenes y protestaban “¡¿qué hago? Dios!”
Pedí silencio, luego tuve que alzar aún más la voz, se calmaron, pedí que trabajáramos juntos explicándoles que yo había armado la clase con mucho amor y entusiasmo pensando en ellos.
Respondieron muy bien, participaron todos, contestaban hasta los nenes tímidos e introvertidos, la felicidad no entraba en mi cuerpo por primera vez en siete día, conocía esas vocecitas, los integro haciéndolos pasar al pizarrón, a que contesten, costó al principio solo insistía y tan solo con una sonrisa cariñosa logre que se me acercaran y me pedían si podía corregirles; ¡fue hermoso!.
Cumplí con mis dos horas de clases y siguió la clase Alicia mi pareja pedagógica el dinamismo de la clase seguía de la misma manera.
Miraba a esos nenes tan llenos de curiosidades, participativos, solidarios, todo lo querían saber.
En cuanto a la seño recibí mientras hacia mi planificación: “que sea todo por arriba, no profundices, porque es un grupo muy activo”; y ellos solo recibían nada.
Ultimo día, emociones encontradas ya encariñada con el grupo, y con el adiós cerca.
La seño apareció diez minutos antes de que terminara la clase, se disculpó justificándose por su ausencia. Fue un día agotador tanto para ellos, como para nosotras.
Antes que tocará el timbre hablé a los nenes y la seño agradeciéndoles que me hayan hecho sentir cómoda, a los nenes les dije que estaba orgullosa de mis primeros alumnos, que siempre los llevaría en el corazón.
Como cierre final obsequié a la seño y nenes un presente hecho con amor y alegría; los nenes felices. Yo también, recibí de ellos enseñanzas que nunca voy a olvidar.
En cuanto a la seño, yo no soy nadie para juzgarla si me duele, me duele muchísimo; saco en positivo y con ejemplo lo que no hay que hacer, me hizo reflexionar que cuando no sienta lo que hoy siento, me haga a un lado.
Cuando yo empecé nuevamente el profesorado estaba llena de dudas, insegura, Dios una vez más me demuestra con hechos que no todo es casualidad en la vida. Un miedo interno que yo resolví con esta vivencia.
Como alumna no soy brillante, pero, si se que como docente voy a seguir perfeccionándome para poder dar todo de mí. Para que mis futuros alumnos se sientan orgullosos de su seño.
Como ya lo dije en mi biografía escolar, dejando todo de mí, lograr que sean buenas personas, que cuando las cosas se hacen con amor todo se puede y que ellos se lo proponen lo logran, por último que amen ir a la escuela no solo por un plata de comida y una merienda sino que se sientan contenidos en todo sentido.
Hoy puedo decir que estoy segura, amo lo que hago.
Que Dios me ilumine cuando el día que no sienta lo que siento hoy, tome la decisión correcta.
Como en la vida todo tiene un final y otro comienzo me encantaría, enseñar a adultos ¡sí! Un par de años luego de recibirme, voy a estudiar para poder realizar el sueño.
Positivamente, se que lo voy a lograr. Amo ser docente.
Dios me dio una nena que hoy tiene catorce años, hermosa con una vida por delante. Qué acompaña a la par todo lo que emprendo ¡Mas no puedo pedir!
Que mejor que devolviendo todo lo que la vida me regala en lo que realmente Amo: Enseñar.

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