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martes, 22 de noviembre de 2011

AUTOBIOGRAFÍA - EMILSE LESSI - 3RO 2DA

Autobiografía escolar

Mi jardín de infantes era espectacular, caminaba 10 cuadras hasta el instituto Eugenio Pacelli, todas las mañanas.
Niños vestidos de color celeste, niñas rosa, cuadrillé.
Me integré a mis compañeros, aunque siempre fui muy callada, tomábamos matecocido y luego, guardábamos la tacita en la bolsita, la que en ocasiones me daba un poco de angustia; no sé bien porque, si era porque no me quedaban galletitas, o porque me tenía que ir, o quién sabe.
Primero inferior lo cursé en una escuela estatal, la n°14 en Ezpeleta, sentí el cambio del cuadrillé rosa donde me movía mucho al guardapolvo blanco en donde del miedo ni me movía.
En ese tiempo se usaban zoquetes, los que odiaba porque me hacían las piernas más largas y tuve el apodo de flaca "Olivia" que me parecía horrible.
En segundo, cuando estábamos formando, una maestra, no la mía, se acercó y me tiró de las orejas, me acusó de que hablaba en la fila ¡Qué equivocada! para colmo yo no hablaba mucho, me quedé mal con tanta vergüenza que no se lo conté a nadie.
Estos dos hechos, el apodo y la tirada de orejas, fueron cosas que me pesaron pero vendrían días mejores, sí en esos días se hablaba de una escuela cerca de casa. Mi mamá me consultó si quería ir a la escuela nueva a una cuadra de casa, pero había rumores de que la enseñanza no sería buena, pero yo pensaba que la cercanía, lo nuevo, otras maestras que no tiren de las orejas, tendría cosas mejores que la escuela a la que iba.
Se produjo el cambio y en marzo estaba en la escuela n°5.
La directora era un sol, también era nuestra maestra de tercero.
La escuela funcionaba en una casa donde había cuatro aulas, de primero a cuarto, todo era cordialidad y comunicación ya que cada curso no superaba los quince estudiantes.
Para mí todo era novedad, ahí sí que había cuidado en todos los sentidos.
Para las fiestas todos actuábamos, yo descubrí mis cualidades de cantante, gracias a la maestra que nos preguntaba qué nos gustaba.
Teníamos actividades de todo tipo, proyecto de comedores, de excursiones, de tener buena letra y sin faltas y la meta principal era la apertura de la escuela nueva que estaba en construcción.
A pesar de que era una casa, sentía una verdadera escuela, los recreos eran en un pequeño patio que tenía una enredadera con campanitas violetas que me inspiraron una poesía.
Creo que cuando pasé a 5to nos trasladamos a la nueva escuela, todos nos sentimos parte del proyecto, unidos y escuchando una carta muy emotiva, que leyó la directora, donde lloramos todos porque reconocía el esfuerzo nuestro, y la confianza, y nos describía a cada uno cómo éramos con un cariño inmenso y con toda la autoridad puesta para que nuestro saber se enriqueciera. Era exigente con las tareas, todos los días teníamos lectura, yo pasaba del color rojo al rosa y finalmente a la sonrisa cuando leía; después entendí lo natural que es leer y escuchar nuestras voces.
Otro recuerdo inolvidable fue el preparativo del alunizaje del año '69, ese día iban a traer un televisor a la escuela, para ver la nave cuando salía y cuando llegaba a la luna; pero enfermé, tuve paperas.
Ese día estaba en casa, todavía no tenía el alta médica, cuando mi mamá me hacía pastelitos y me hablaba de una sorpresa.
Sonó el timbre, y fuimos con mi mamá a ver quién era. Casi me desmayo al ver que era mi señorita de 7mo con mis compañeros, venían a hacer la tarea a mi casa para que yo no me quede afuera. ¡Qué emoción tenía! Mi seño era afectiva, de lágrimas flojas, de ver en cada uno lo mejor (es lo que hago yo con cada persona), y ayudarnos a comunicarnos, nos contenía continuamente y le tocaba la labor de despedirnos de la primaria ¡La triste labor! ya que no parábamos de llorar a cada uno de nosotros y la maestra.
Mi vida emocional estuvo contenida en estos años, siendo yo una persona espiritual y muy sensible; agradezco haber pasado casi toda la primaria en esta escuela.
El secundario lo hice en el Instituto Eugenio Paselli donde había estado para el jardín de infantes.
Yo cursaba bachillerato comercial eran seis años, pero después se modificó por perito mercantil y fueron cinco años.
Aquí pasé mis mejores años, aunque me costada estudiar, me gustaba, teníamos muchas materias y tuvimos que dar equivalencias cuando se cambió el plan.
Esta etapa la recuerdo como de picardías una más destacada fue cuando pusimos los escritorios al revés en la hora de Matemática y cuando la profesora, que era sumamente despistada, entró, se colocó al lado del pizarrón y comenzó a dar su clase. ¡Buen día!, dijo y, al ver que todos estábamos sentados mirando para el otro lado (tentados de la risa), se enfureció. Al igual que lo hacía cuando le tirábamos tizas, por lo cual nos puso un cero tan grande como el contorno de un vaso.
Todos a dirección y ese año me llevé la materia a diciembre. Ya que mis notas no eran las mejores, más el cero de Matemática, el promedio no me alcanzaba para aprobar. Pero el hecho fue muy divertido.
Era la primera vez que me llevaba una materia y para mi sorpresa en el examen me saqué 9.
En octubre del '76 salimos para Bariloche, nuestro viaje de egresados.
Me enamoré del guía de turismo, cabello negro largo de tez blanca y ojos verdes, se tiraba en le banco del tren y dormía, como yo no duermo en los viajes lo miraba continuamente.
Cuando llegamos había bajado dos kilos era flaca y encima esto, los pantalones me quedaban grandes, me veía flaca, quién me iba a mirar.
Bueno cuando el tren hace una curva, y se ven las montañas es un espectáculo inolvidable ¡No dejó de asombrarme tanta belleza!
Un día me desapareció un zapato, "los chicos fueron", pasé de la bronca a la risa, bueno alguien me miraba. Pero el zapato apareció al otro día así que no salí a bailar ese día.
Al final de 5to año el profesor de contabilidad necesitaba un estudiante medio día para su restaurant, acepté y comencé mi vida laboral.
El secundario fue bueno, el padre nos daba la bendición para que fuéramos buenos con nuestros compañeros y profesores. Tuve dos compañeras con las que hice amistad pero con los años, aunque las recuerdo, no las volví a ver.
Hice estudios de francés varios años, quise aprender más ya que durante el secundario tuve inglés y francés.
Comencé a estudiar en el 82 de maestra pero abandoné cursando el segundo año.
Ahora reinicié, estoy en tercero y creo que aunque este año me resulta difícil por varias razones voy a recibirme.
Primer año mucho estudio pero estaba más entusiasmada, más enamorada, más segura y más jóven.
Segundo siguió el entusiasmo, mi pareja más alejada por lo tanto menos segura; me costó mucho el tema de hacer grupos, no sé pero hubo peleas, falta de entendimiento, roces; mucho conflicto para mi gusto. Reconozco que soy lenta, no me alcanza el tiempo para todo, pero tengo buen genio para relacionarme con la gente y no he podido y creo que le pasa a casi todos, entablar relaciones sinceras, buenas y que fluyan en trabajos productivos.
Tercero, estoy un poco perdida, en algunas cosas me van bien, pero me demoro en la entrega de los trabajos prácticos, y ni que hablar de los grupos.
Me da trabajo planificar, espero lograrlo pronto.
Muchas compañeras están preocupadas por las notas, y considero que tantos temas distintos para leer no nos da mucho tiempo de relacionarnos y ayudarnos.
De todas maneras me gusta estudiar y poder transmitirlo a los niños, así que me voy a poner a terminar las cosas pendientes y disfrutar esto que me gusta.

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